Higuaín Argentina

A Gonzalo Higuaín la palabra que mejor le define es ‘trabajo’. Hay jugadores como Messi, o C. Ronaldo, que nacen con una estrella, con una cualidad innata para jugar al fútbol, pero no es el caso de Higuaín, que se ha sabido construir su futuro mediante el tesón, y el trabajo.

¿Por qué me fijo en esa cualidad? A pesar de ser un delantero, Higuaín nunca ha destacado por ser un goleador, pero ha sabido suplir esa carencia, con trabajo para el equipo, para así convencer a todos sus entrenadores de que era, y es un jugador muy aprovechable.

En su etapa en River, a pesar de marcar algunos goles de buena factura, demostró que vive su rol dentro de la cancha con mucha intensidad, siguiendo la segunda jugada muy encima, y estando en permanente movimiento, ofreciendo alternativas en el juego de sus compañeros.

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Esos 8 goles que marcó, en sus primeros 17 partidos en River, y esa capacidad de la que hablo, fue la que le sirvió para que los técnicos del Real Madrid, se fijaran en su figura, y pagaran 12 kilos, por su traspaso en el mes de enero de 2006, donde fue un jugador muy importante que ayudó a ganar la Liga de Capello.

No obstante, su fichaje levantó muchas dudas, por su escasa capacidad anotadora, e incluso se destapó cierta sorna entre la prensa y la afición, cuando le llamaban ‘Higualín’ (que Ronaldo Luis Nazario). Pero esa burla no hizo que se viniera abajo, todo lo contrario; agachó la cabeza y trabajó como el que más, en los entrenamientos, para ganarse un puesto.

Fue entonces cuando Higuaín desarrolló aún más esa faceta de su juego que le ha valido para catapultarse, ya que tuvo que jugar en banda, donde no le hacía falta su gol, pero sí que demandaba su capacidad de presión, su lectura de la segunda jugada, y su velocidad. Puede decirse, que se ganó a pulso el respeto de sus compañeros, y de su afición.

Cuando realmente explotó como jugador, y delantero, fue en la temporada 2008/2009, en la cual se desarrolló más físicamente, ganando masa muscular para prepararse para poder jugar de ’9′, mejoró su conducción de balón, su verticalidad, su zurda, sus movimientos entre líneas, y su definición, que le hizo ser el máximo goleador del equipo.

Se notan sus ganas de triunfar, por la forma en que celebra sus goles, con esa rabia contenida, la rabia de un ganador nato, que tiene que demostrar más que el resto, para ganarse el respeto de unos y de otros.

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A pesar de sus excelentes números no sirvieron para que el club confiara del todo en él, puesto que con la llegada de grandes jugadores como C. Ronaldo, Kaka, o Benzema, Higuaín tuvo que volver a ganarse un puesto, y volver a demostrar el excelente delantero que lleva dentro. Ahora es titular indiscutible en el Madrid, y a Benzema le toca esperar turno.

La pregunta es… ¿cuánto le hará falta a Maradona para confiar en él? De momento, parece que en las tres últimas convocatorias con Argentina, Higuaín ha sido titular, con un gran rendimiento, pero el mundial es otra cosa, y si jugadores como más renombre como Messi, Tévez, Milito, o Agüero, llegan en mejor estado de forma, probablemente vuelva a la suplencia, y tenga que volver a ganarse el puesto de nuevo, como tantas otras veces.

Y es que Higuaín, es un jugador forjado en el trabajo, que ha tenido que hacer el triple de lo normal para triunfar. Ese es su destino, trabajar para triunfar, y no tengo la menor duda, de que lo hará.