Artículo escrito por Guillermo Fernández.
El Real Madrid se impuso con más claridad de la esperada al Espanyol por un contundente 5-0.
Mourinho puso en liza un once con Higuaín y Kaká, ambos con ganas de seguir reivindicándose y vaya si lo hicieron. El argentino y el brasileño, unidos al estado de gracia en el que vive el resto del equipo, especialmente el comandante Özil, desarbolaron a un Espanyol que en nada se pareció al que mordió al FC Barcelona en Cornellá-El Prat. No está en su mejor momento el equipo de Pochettino. Buscaban salir desde atrás como habitúan pero Mourinho tenía bien estudiado al equipo perico y sus apuestas de fútbol control. Así, el luso ordenó a los suyos una presión tremendamente adelantada que acabó por dar sus frutos. En el minuto 23, Raúl Rodríguez, en su afán de no pegar ni un pelotazo, regalo el balón a Özil, éste habilitó a Higuaín que a su vez le dio en bandeja a Cristiano el primero de la noche. Los peores presagios españolistas se empezaron a cumplir y el Real Madrid se convirtió en un ciclón. Transiciones vertiginosas para desarbolar cualquier mínimo intento de reacción visitante, que tampoco fue gran cosa. Era cuestión de tiempo que llegaran más goles y Khedira, sí ese Khedira, estableció el 2-0 en el marcador tras una gran jugada de toque y movimiento que acabó con un gran pase del ‘10’ blanco sobre su compatriota Sammi Khedira. Tras el gol sólo Coutinho puso en algún aprieto a Casillas mientras que su ‘casi tocallo’ Casilla sufría de lo lindo para parar las llegadas locales. continua leyendo…









