Alberto: Julio Maldonado, Maldini, estos días preguntaba por Twitter por el jugador más elegante que había visto. Daba las opciones de Zidane o Beckenbauer.
Alberto: Julio Maldonado, Maldini, estos días preguntaba por Twitter por el jugador más elegante que había visto. Daba las opciones de Zidane o Beckenbauer.
Alberto:
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Pienso que esto tiene poca o nula solución, tenemos que acostumbrarnos a
convivir así, a pesar de que somos unos pocos los que todavía resistimos.
Alberto:
Si a los jugadores no les parece bien que se jodan un poco y arreglado.
Esta es una de ellas. Yo creo que los emolumentos de muchos futbolistas permiten en muchos casos poderse permitir trabajar en estas fechas.
Soy partidario de ello, vamos.
Alberto: Pregunta tópica a una semana del Real Madrid-Barça.
Quien ganará no lo sabemos nadie. Lo que si está claro que de ganar alguien será el espectador. Primero, porque Mourinho saque trivote en el centro del campo o apueste por el 4-2-3-1 con presión arriba, intentará “morder” y hacerse con el balón, al menos disputarselo en su estadio. De no tener el balón y estar todos replegados atrás, me parecería claudicar ante el Barça antes de disputarse el partido. Las ganas que tienen los blancos de dejar a 9 a los azulgranas, que están más cercas y vulnerables que nunca desde la era Guardiola en la banca, es un manjar que los de José Mourinho no quieren obviar.

A todos nos gusta el fútbol. Obviedad y realidad incuestionables. Pero, cuando observamos como el fútbol evoluciona, a veces no somos capaces de ver que lo que muchos ven como una evolución, no deja de ser una involución. Es otro prisma, otro punto de vista.
Esos otros puntos de vista, diferentes, casi siempre son los más discutidos, los más hablados, los más comentados, los más ridiculizados, los más adorados, o los más compartidos. Esos otros puntos de vista generan debate. Tras los resultados que estamos viendo que en esta Champions y en estas fases de grupos, es cuanto menos ponerse a pensar un poco y dejar volar también, porque no, otro poco la imaginación. En este caso, más que imaginación es una vuelta a lo pasado, a lo vivido y a lo que consideras una máxima excelencia. Una exelencia que, con la actual y recurrente globalización ha resultado más un problema que una solución.