El Sporting de Manolo Preciado ha resurgido de sus cenizas. No hace mucho tiempo, a principio de temporada, el equipo asturiano se enfrentaba con el todopoderoso FC Barcelona, y en la capital, Mourinho y Preciado desataban una polémica que llegó a las más altas esferas de los tribunales deportivos. Pero, ¿quién tuvo ahí la culpa? Pues todos, y nadie a la vez. Y en Gijón empezaban a desesperarse. El equipo caía a los puestos bajos, y no se veía algo de mejora excepto en partidos sueltos. Pero ha sido llegar el 2011 y cambiar la suerte del equipo de la mareona. En la 1ª jornada del año cayeron en casa ante el Málaga. Pero, después de eso, han conseguido puntuar en todas, empatando en el Sardinero, ganando en casa al Hércules, y luego al Atlético de Madrid, y ayer en el Iberostar Estadi, donde en toda la temporada el Mallorca había encajado sólo cuatro goles (los mismos que encajó ayer en noventa minutos). ¿Ésto mantiene a Preciado en el disparadero? Lo que más ha sorprendido en Gijón es la entrada de André Castro (apellido que ya tenía dueño en la plantilla, y que en su nuevo inquilino no ha desentonado).

La siguiente parada, San Mamés. Visitan a un Athletic que ha llegado a los puestos de Europa League tras ganar a un Atlético de Madrid que parece al de hace años, y no a aquel que hace unos meses ganó dos títulos y luchó por un 3º.

La plantilla del Sporting no es lo que se dice “una plantilla de solvencia”, pero seguro que luchando partido a partido, y utilizando las piezas correctas (sí, porque una plantilla no la forman sólo once jugadores como piensan algunos), seguro que poco a poco se irá olvidando de eso de caer a la 2ª División. A ese infierno del que le costó salir más de diez años.