El martes y ayer miércoles, se han disputado los primeros encuentros de Octavos de la Champions League. La máxima competición europea volvía de su parón navideño para devolvernos la emoción de los grandes partidos disputados entre semana.

El martes el Valencia se medía al Schalke del eterno Raúl. Un empate que dejaba la clasificación abierta para jugársela a una carta en Alemania. Al día siguiente, el Barcelona dejaba escapar tres puntos en el Emirates Stadium ante una remontada espectacular de los hombres de Wenger.

En los otros dos encuentros también se dio la sorpresa. El Milán caía en San Siro ante el Tottenham y la Roma hacía lo mismo en su feudo ante el Shakthar.

Uno de los refranes españoles dice que “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”, un claro aviso para los equipos que la semana que viene disputarán sus correspondientes partidos de ida de los octavos de final de la Champions.

Ayer eran muchas las alegrías mostradas por la derrota del favorito para ganar la Champions y no es bueno alegrarse tanto cuando en siete días le tocará el turno al resto. La risa va por barrios y normalmente el que ríe el último ríe mejor. Cautela y ojalá que tengamos más de un español en los cuartos de final.

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