El Real Madrid adelantaba al sábado su partido de Liga ante el Hércules. La visita del Olympique de Lyon el próximo miércoles condicionaba que el partido se adelantara un día para tener más tiempo para preparar la cita de Champions.
El equipo alicantino llegaba al Bernabeu necesitado de unos puntos que le alejen de la zona baja de la tabla. Cada jornada de más es una oportunidad menos para seguir aspirando a la salvación.
Cada uno juega su Liga, los blancos para intentar acercarse al Barça y meterle presión y los de Alicante para huir del descenso.
Antes del comienzo se guardó un riguroso minuto de silencio por la tragedia que acontece en Japón en los últimos días. Un gesto muy bonito y muy solidario que se repetirá durante todo el fin de semana.
El equipo madridista saltó al campo con la ausencia de Cristiano por lesión y de Xabi Alonso por descanso. Tras el partido de Santander en el que nadie echó de menos al delantero blanco, el equipo tenía otra gran prueba para demostrar que las rotaciones a parte de necesarias, también son útiles.
Granero volvió a ser titular acompañando a Lass hasta la segunda parte. El Pirata se ha ganado el cariño de una afición que sabe recompensar el trabajo bien hecho y la ovación lo demostró cuando fue sustituido por Xabi Alonso.
Ahora espera el Lyon con un ojo puesto en el partidazo que se disputará mañana entre el Sevilla y el Barcelona. Un pinchazo del club culé devolvería la ilusión por seguir aspirando a ser campeones de Liga y a afrontar con más ganas el partido de vuelta de la Champions.

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