El futbolista más controvertido de la plantilla del Real Madrid, Guti, ha anunciado que pretende marcharse al final de la presente temporada del Real Madrid, sin dejar claro cuál será su próximo destino. 15 años después de su debut de blanco, tras 14 temporadas formando parte del primer equipo, el “14″ tendrá que decidir entre el retiro dorado en un país exótico o el liderazgo desde la veteranía en una liga importante.

Fue Jorge Valdano el que, al ver  las cualidades de un zurdo de aspecto desgarbado y enclenque, le dio pronto la oportunidad de jugar en primera con los futbolistas del primer equipo. Aquellos primeros años, Guti jugó un rol poco importante en el campo, pero ya apuntaba las maneras de personaje controvertido que tanto le han perjudicado durante su carrera. Durante la convulsa temporada 99/00, con John Benjamin Toshack como entrenador, Guti declaró a la prensa que el vestuario blanco estaba desunido, y días más tarde tuvo que pedir perdón a sus compañeros por sus declaraciones. Aquel revuelo acabó con un “silenzio stampa” a través del cual los jugadores blancos pasaron meses sin conceder declaraciones a los medios de comunicación.

Esa misma temporada, con la marcha de Toshack y la llegada de Vicente del Bosque al banquillo merengue, Guti vio la luz y comenzó a ser importante para el equipo blanco. El “14″ parecía cada verano más fuera que dentro del club, cada septiembre veía los partidos de su equipo desde el banquillo, pero a medida que la temporada avanzaba, Guti acababa supliendo a algún lesionado o jugador decepcionante -bien fuera mediapunta (su puesto natural) como delantero, mediocentro o incluso en banda- y se hacía con un puesto indiscutible en el once titular. Hasta que llegaba junio y se fichaba a algún jugador para ocupar ese puesto que Gutiérrez había parcheado con solvencia. Suficiente decir que un jugador ha sobrevivido a las llegadas de Figo, Zidane, Ronaldo, Owen, Beckham, Baptista o Robinho, todos siempre titulares por encima de él, para imaginar su importancia en el vestuario merengue.

Queiroz, Camacho, García-Remón, Luxemburgo, López-Caro… Durante el baile de entrenadores que caracterizó los últimos años del Florentinato, primera parte, este rubio mediapunta vivió siempre un destino común. El rol de jugador número 12, nunca titular, siempre importante. Calidad y rebeldía a partes iguales. Cal y arena. Hoy decido el partido con un golazo, mañana cometo una imprudencia y acabo expulsado. Hoy beso el escudo, mañana la lío en rueda de prensa. No existe mejor ejemplo que Guti para ilustrar el galacticidio blanco.

En la temporada 2006/2007, Guti se reencuentra con un viejo conocido. Fabio Capello vuelve a hacerse cargo del Real Madrid 10 años más tarde y conseguirá el campeonato de liga en un final de temporada agónico. Nuestro protagonista (acusado por su presidente de ser la eterna promesa del madridismo) ofreció, sin duda, los detalles de más calidad en un campeón sin brillo, y se consagró ante su afición (11 años después de su debut) tras una soberbia remontada ante el Sevilla en el Santiago Bernabéu. La tan deseada estabilidad la encontró Guti de la mano de Bernd Schuster, que hizo al de Torrejón el catalizador del fútbol madridista en el campeonato de liga conseguido en la 2007/2008. Guti, con 14 asistencias (cómo no) sería el líder de la competición en pases de gol. Tal vez, el momento más duro de Guti lo vivió la campaña pasada con Juande Ramos al mando de la nave blanca. El entrenador manchego le retiró del campo en los enfrentamientos contra el Barcelona y Atlético, y el canterano madridista le negó el saludo. La condena total para Guti fue cuando, en el partido que disputaba el Madrid en La Rosaleda, se negó a salir a la banda a calentar cuando faltaban 5 minutos para el final del partido. El 14 no volvería a jugar con Juande.

El actual entrenador del Real Madrid, Manuel Pellegrini, ha contado con Guti de forma irregular. El de Torrejón es acusado por la prensa de protagonizar un desagradable episodio en el descanso del fatídico Alcorcón-Real Madrid. Tras ese partido, José María pasa más de dos meses sin jugar y se disparan las especulaciones respecto a su suplencia. A su vuelta, y con su peculiar estilo, manda a coger amapolas a quien no creyera su baja por lesión. Pieza importante en los mejores momentos del Madrid de los récords, resiste a la dura competencia que el Florentinato, segunda parte, ha supuesto para Guti.

Se van del Real Madrid la clase, la estética, la verticalidad, el pase, la visión periférica, la zurda del fútbol español. El talento. Jugadas inolvidables que quedarán en la memoria colectiva de todos aquellos que, defensores de su fútbol o detractores de su conducta, difícilmente volveremos a ver un futbolista como Guti. Catorce veces gracias, Guti.

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