Guardiola lo tiene claro. El fichaje prioritario barcelonista es Cesc. Particularidades futbolísticas aparte, el fichaje de Cesc es más estratégico que deportivo. Independientemente de la calidad del catalán, el Barça, fichándolo, se asegura la continuidad de la filosofía de juego cuando Xavi empiece su ocaso y, en segundo término pero no por ello menos importante, deja sin mariscal a Real Madrid, Manchester United, Chelsea, Inter y Milan, por ese orden de importancia. Vistiendo a Cesc de azulgrana, los rivales directos de los culés -el Arsenal está, en el mejor de los casos, un escalón por debajo- se quedan sin el mejor catalizador de juego “fichable”. El mejor por potencial, proyección y eficacia testada al más alto nivel. Los demás, están en el Barça.

Ahora bien, si Pep ya cuenta con Xavi, Iniesta, Mascherano, Busquets, Keita (aunque éste probablemente se irá) y Thiago, ¿debe ser una prioridad el fichaje de Cesc teniendo en cuenta que, su coste -próximo a los 45 milllones- condicionaría toda la política de refuerzos barcelonista para la próxima temporada? ¿Existen otras posiciones más carentes? Es más, ¿debe el Barça acometer una operación tan cara por un jugador surgido en su cantera? ¿Sentaría el fichaje de Cesc un peligroso precedente? ¿En qué medida el ‘affaire’ Cesc ha determinado el ‘caso Toral’?

No son pocos los aficionados culés -basta recordar la pitada a Cesc en el último Barça-Arsenal- los que se niegan a dar su consentimiento a tal desembolso por un chico de la casa. Las altas esferas del club tienen muy claro que, en el caso de terminar fichando al de Arenys, el mensaje al resto de chicos de La Masía sería el siguiente: - “Os formamos hasta que seáis adolescentes, luego os dejamos marchar al extranjero y, si la rompéis, pagaremos una buena pasta por vosotros”. ¿Se rasgará las vestiduras el barcelonismo por ello? ¿Acaso el Barça no se nutre de chicos formados por otras canteras amparándose en los distintos vacíos legales que existen en nuestro país también? Podrían preguntar en las categorías inferiores del RCD Espanyol, por ejemplo.

Muchos otros han apuntado que el peligroso precedente de Cesc ha determinado la decisión de Jon Toral, el prometedor cadete azulgrana que jugará en el Arsenal la próxima temporada. El día de la marmota, vaya. Pues no. Tampoco su madre, inglesa, ha presionado al chico para volver a su tierra. Al contrario. Nadie más que su madre ha hecho que el chico se pensara muy bien las consecuencias de tomar una decisión de tal calado. El tema es mucho más sencillo. El Barça tiene superpoblación de centrocampistas (a los del primer equipo y el filial se sumarían otros como Martí Riverola por delante de Toral), Wènger le promete un sitio en el primer equipo a corto plazo y las características de la Premier parecen encajar como anillo al dedo en un medio potente con llegada como Toral. Un ‘box to box’ de ida y vuelta de los que tanto gustan por las islas.

¿Dónde está el problema? Wènger garantizó a un Cesc de quince años un papel principal que el Barça no le aseguraba. Del mismo modo que el Barça corrió con los gastos hormonales de Messi y los clubes argentinos, no.

Por otra parte, ¿de verdad es tan mal negocio gastarse una pasta en un futbolista idóneo para tu cultura de club, con calidad contrastada en primera línea de fuego y con sus mejores años por venir? Ahí está el ejemplo de la “mili” de Piqué en Manchester. ¿No fue tan mal negocio con Shakiro, no?

En lo puramente futbolístico, no hay dudas. Cesc bien vale una misa y el pastizal de su fichaje. Pese a todo, un lateral izquierdo (independientemente de los plazos de vuelta del bueno de Abidal) y un delantero (al pusilánime de Bojan le iría bien una cesión) parecen posiciones con más urgencias que la medular. ¿Nombres? Gareth Bale o Coentrao para el lateral y Rossi, Neymar o Lukaku para la delantera podrían ser algunos ejemplos. Incluso podría considerarse el fichaje de Luka Modric en el caso de que los de la planta noble del Camp Nou se hagan los estrechos con Cesc. Qué fácil es todo cuando tienes a la plantilla hecha y ésta es la mejor del mundo. Pero ¿para qué jugar a ser Zubizarreta si a éste le puso a dedo Guardiola y el que manda es Pep? Cesc será azulgrana por esa razón de peso y punto. Porque Cesc bien vale una misa.

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