La Unión Deportiva Salamanca recibió ayer al Huesca con la novedad del debut de Pepe Murcia al frente del equipo. Si bien el famoso refrán no se cumplió, a los salmantinos el empate final (1-1) les hace ver la luz al final del túnel tras diez derrotas consecutivas. 
En los primeros minutos los locales parecieron salir decididos a terminar de una vez por todas de la crisis de resultados y se hicieron con el control del partido, pero quién golpeó primero fue el Huesca. Cuando apenas se llevaba disputado un cuarto de hora, Camacho recibió libre de marca el balón en la frontal del área y su tiro pegó en Moratón, desviando la trayectoria del balón y despistando a un Bernabé que sorprendia al ser el portero titular. A raíz del gol, la Unión, que sabía de la importancia que tenía no volver a caer, jugó atenazada por los nervios y la ansiedad.
No le salió nada a los blanquinegros mientras el Huesca se limitaba a ser un equipo ordenado y llevar peligro por las bandas con Jokin Esparza y Gilvan. Precisamente este último tuvo una gran ocasión para ampliar distancias, pero su tiro a escasos metros de la línea de gol no vio portería. Hasta el descanso poco más que contar, salvo un mano a mano de Perico que Andrés, el portero del Huesca, logró desbaratar.
Nada más comenzar la segunda mitad Marcos Márquez tuvo una ocasión clamorosa. Recibió un gran pase de Héctor Yuste y el sevillano, sólo ante el meta oscense y con tiempo para pensar, se sacó un inocente tiro que pretendía ser una vaselina. Márquez está muy lejos de ese delantero que muchos esperaban y la pólvora, por lo visto esta temporada, la tiene más que mojada. La Unión pareció espabilar en esos minutos pero el Huesca se encargó de cortar las alas a los salmantinos con las contínuas interrupciones de juego. Los de Onésimo no renunciaron al ataque y, de hecho, tuvieron dos ocasiones claras para sentenciar el encuentro, pero los arietes maños no acertaron a perforar la portería y mantuvieron vivos a los locales hasta el último momento.
El Salamanca tuvo una ocasión inmejorable cuando Kike López, que entró en la segunda parte, estrelló un balón en el larguero. El rechace, casi sobre la línea de gol, no acertó Perico a introducirlo en la meta rival. Fue la ocasión más clara. Pero la suerte pareció sonreirle por una vez a los charros y a falta de tan sólo tres minutos para el final una falta botada por Quique Martín encontró rematador en Goikoetxea, que en el segundo palo se lanzó en plancha para establecer la igualada.
Un empate, que al Huesca le sirve para mantener a cierta distancia el descenso y al Salamanca para romper su racha de derrotas, entre dos conjuntos parecidos que depararon un espectáculo más bien insulso.

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