Una persona ha de ser coherente consigo misma o con sus principios. Lo mismo los medios de comunicación. Estamos hartos de oir que Cristiano Ronaldo es un chulo, un engreído, un prepotente… Aunque esta imagen que se le da al portugués no es únicamente por su aspecto deportivo, sí es cierto que cuando hace bicicletas, taconazos, toques con la espalda y demás repertorio que tiene, se le vuelve a tachar de todo lo dicho anteriormente.

Entonces seamos coherentes. Con 4-0, el pasado lunes los Xavi, Iniesta y compañía se hartaron a dar pases de tacón, muchos de ellos podríamos decir que ‘sin venir a cuento’. Ahora bien, ¿alguien ha escuchado decir que Xavi, Iniesta, Alves o cualquier jugador que participó en aquel ‘show’, son unos chulos, prepotentes, etc? Yo, particularmente, no. Entonces, ¿por qué a Cristiano sí se le tacha de todo esto y a los demás no? ¿Por qué está, a veces, hasta justificado que al madridista le den una patada y a Messi no?

Entonces, señores, seamos coherentes. Si vale para uno, vale para todos. Si no vale para uno, no vale para nadie. A mi, personalmente, me gusta ver espectáculo en un terreno de juego. Y disfruto cuando veo a Cristiano tirar de fondo de armario y hacer lo que muchos llaman ‘gilipolleces’. Y disfruto exactamente igual cuando veo a Iniesta, Xavi, Villa o Messi dar taconazos a diestro y siniestro. ¿O es que queremos un fútbol en el que uno no pueda ‘salirse de tono’? Digo yo que, ¿para qué narices están entonces estos pedazo de jugadores que son distintos a los demás? Pues precisamente para eso, para hacer cosas distintas, mágicas, que los demás no alcanzan. Así que un poco de coherencia, y defendamos el espectáculo.