Ni el posible regreso de Jesús Navas a una convocatoria, ni la confirmación de que Sergio Sánchez podrá seguir jugando al fútbol animan a la afición sevillista en estas fechas. Tampoco la alocada victoria ante el Málaga en la Copa del Rey sofoca el malestar de la hinchada. Gregorio Manzano es casi un recién llegado y ya se especula acerca de su posible relevo (Luis Aragonés, Bernd Schuster…). Y es que el Sevilla encadena 5 derrotas consecutivas en liga, único medio para disputar la Champions League la próxima temporada.

Cierto es que las lesiones, un mal endémico en el Sevilla en las últimas temporadas, impiden que el equipo alcance su óptimo. El problema es que los de Manzano no es que disten del óptimo, es que están lejos hasta del resultadismo. Las recientes derrotas en casa ante Mallorca, Getafe y Almería duelen mucho ya que vienen a confirmar que se ha perdido la sensación de fortín en la condición de local. El Sánchez Pizjuán no transmite ese agobio, ese respeto que hace bien poco maniataba al mismo Real Madrid, al Barcelona. Y, qué duda cabe, el problema no está en la grada, está en el campo.

Para empezar, la política vendedora del club seguramente sea la correcta económicamente pero está claro que en términos deportivos te expone cada año. Hasta ahora, Monchi y su grupo de trabajo habían conseguido cerrar una serie de operaciones muy exitosas que sirvieron para cosechar algunos títulos y catapultar al Sevilla mediáticamente. Ahora bien, y esto lo sabíamos todos, incluido Del Nido, los Dani Alves, Baptista, Poulsen o Kanouté no salen todos los años. Actualmente, la plantilla está plagada de futbolistas estancados, algunos de vuelta y bastantes descontentos.Vayamos por líneas:

Portería: el excelente Palop empieza a acusar las debilidades de sus compañeros y ha entrado en una etapa de desconfianza. Eso, en un portero sobrio y basado en la regularidad, es la muerte. Su edad invita al reemplazo, coincidiendo con el previsible cambio de ciclo en la propia plantilla, dando pie al papel de veterano de lujo que mira por el asentamiento en la titularidad de su sucesor. Javi Varas, portero suplente ahora mismo, no termina de convencer. No se siente importante, los objetivos sevillistas son muy exigentes como para estabilizarse y, por qué no decirlo, no ha terminado de cuajar un par de partidos convincentes que al menos abran el debate.

Defensa: las vergüenzas del Sevilla empiezan aquí. Konko es un lateral cumplidor pero que no soporta la comparación con Dani Alves, la cual debería dejar de hacerse si el club no quiere empacharse de pasado. Dabo, una posibilidad en ambos laterales, cubre partidos sin el convencimiento de su propio entrenador. Solo los malos resultados le han dado minutos, su rendimiento no suma. Fernando Navarro, el otro lateral útil para Manzano, una sombra del que se vio en Mallorca. La marcha de Adriano no le ha servido para crecer definitivamente. Ahora bien, el déficit más importante de la zaga se produce por el centro. La pareja Alexis – Cáceres, muy utilizada por el técnico, no mezcla nada bien. Son dos jóvenes impulsivos, correctos en situaciones extremas y el juego aéreo pero poco experimentados, descentrados, flojos en la marca al hombre, descoordinados con su línea tirando el fuera de juego y débiles mentalmente, lo que les convierte en unos malos líderes defensivos. Escudé es titularísimo en este Sevilla, debe serlo, aunque no esté a su nivel, solo por un asunto de complementariedad. Alexis y Cáceres son sustitutivos el uno del otro. Por otro lado, es justo decir que las bajas de Fazio (cuyo potencial es brutal) y Dragutinovic han perjudicado gravamente la planificación de esta temporada.

Mediocampo: ahora mismo, el doble pivote carece de nivel, así de claro. Romaric no ha dado la talla salvo en partidos muy concretos pero juega porque no hay fondo de armario. Zokorá está borrando la gran reputación que se ganó años atrás y le hicieron sonar para los más grandes de Europa. Renato ha perdido el impacto goleador que permitía jugar con trivote ante rivales fuertes y reforzar más esa zona, una alternativa táctica que le ha dado muchos réditos al Sevilla en los últimos tiempos. Ahora, el trivote en el Sevilla es un suicidio porque sus mediocentros no dan la talla. Cigarini y Guarente, fichajes aplaudidos por los especialistas a principio de temporada, lastrados por las lesiones. ¿Qué puede hacerse? 1) Asentar un pivote defensivo al más puro estilo Mascherano con Argentina y partir el equipo potenciando lo mejor que tienes ahora mismo, los interiores. Se trata de dar cabida en la misma alineación a tres o cuatro de entre Navas, Capel, Perotti, Jose Carlos y Alfaro, jugadores con potencia y recorrido que no necesitan tanto un elaborador específico que les haga llegar el balón. 2) Mercado invernal. Si no, el Sevilla está condenado a la mediocridad y a no comerse un colín esta temporada.

Delantera: Kanouté sigue siendo el referente en el juego de espaldas y un incordio para las defensas rivales. Sin embargo, ha perdido zancada, explosividad y precisión en el remate. Parte de su decadencia responde a la falta de fútbol de los suyos. El Sevilla ya no genera ese torrente por bandas que le permitía lucir su superioridad física, su toque de cabeza y su habilidad para el último pase. Sus acompañantes en punta andan peor que él. Luis Fabiano se ha diluido hasta el punto de que ni el club ni él van a tener el traspaso que esperan. Su nombre ya no suena para los grandes y su cotización no deja de caer. El único que ha jugado todos los partidos de liga es Negredo. El ariete español ha centrado algo más su mente (no hay expulsiones absurdas de momento) pero no termina de romper. La progresión iniciada en Almería se ha frenado y su carrera necesita un empujón en forma de acontecimiento motivador (véase un hat-trick, una buena actuación ante un grande, un gol salvador en un partido difícil…) para no diluirse en el montón de promesas que quedan en nada.

Si individualmente hay deficiencias, donde mayores fragilidades muestra el Sevilla es en lo colectivo. De la base dejada por Caparrós, continuada y mejorada por Juande Ramos, cada vez queda menos. Se han perdido jugadores pero sobre todo se ha perdido convencimiento y hambre. Ya no se corre igual, ya no se lucha igual, ya no se compite igual. La consecución de títulos no es una explicación ya que, en mi opinión, los éxitos del Sevilla eran de segundo orden, en ningún caso cubrían la máxima ambición que puede tener un club, algo que sí puede darse cuando se consigue una Champions o una liga. A mí, personalmente, me parece que la eliminación en la previa de la Copa de Europa ha hecho mucho daño, tanto a nivel mental como a nivel físico. La pretemporada ha sido mala, incompleta tras una decepción que, quieras que no, deja sin efecto gran parte del trabajo realizado. El cambio de entrenador tampoco aporta en la búsqueda de estabilidad, por mucho que fuera necesario seguramente, y ahora el equipo se encuentra como se encuentra.

¿Puede meterse el Sevilla en Europa para la 2011-2012? ¿Puede ganar la Copa del Rey? ¿Puede recuperar gran parte del fútbol que no hace tanto mostraba por los campos de toda España y Europa? Puede, pero si me preguntáis a mí, os diré que no.

También podéis escuchar mis sensaciones sobre el Sevilla pinchando aquí.