Artículos con la etiqueta Brasil

Me va a perdonar el lector por condicionarme la penosa actualidad que envuelve al astro brasileño. No he podido evitarlo. Una supuesta polémica más con Ronnie como protagonista ha hecho que me ponga un poco nostálgico y vuelva por mis fueros escribiendo de nuevo sobre las estrellas que marcaron nuestras vidas como ya hiciera en su momento con Roberto Carlos, Ronaldo, Raúl o Zidane. Como entonces, dejaré a un lado la ristra de logros del susodicho y trataré de sintetizar en unas cuantas líneas qué supuso Ronaldinho en la historia del fútbol reciente. Retomamos, pues, una vieja sección no oficial, la del culto al mito, siempre susceptible de ser actualizada con más protagonistas.

Los inicios de Ronaldinho como estrella fulgurante dejaron en mal lugar a los aficionados con prejuicios más o menos fundados. Aquel extremo delgadito del Gremio, de pelo rapado, de nervio incontrolable y de gambeta facilona, parecía un ejemplar más del puñado de filigraneros cariocas que cada año hacían las delicias de sus representantes, ávidos de moverlos en el mercado con remunerada soltura. Pronto se empezó a relacionar su nombre con los grandes europeos, pero con la boca pequeña. El joven Ronaldinho Gaúcho parecía uno más, otro melón todavía por abrir. Hasta que empezó a callar bocas abriendo la suya al sonreír.

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Una vez más llegó una jornada FIFA donde la selección española no tenía nada en juego y volvieron a surgir los eternos debates. La “conflictiva” lista de Del Bosque, los malos resultados en los partidos amistosos, los eternos viajes de los nuestros hacia el otro lado del charco… Pero, realmente, ¿cuándo debatimos nos paramos siquiera un momento a pensar en la naturaleza de estos compromisos? Creo recordar que cuando España solía ganar este tipo de partidos nadie se cuestionaba la naturaleza de los mismos e, incluso, mirábamos con cierta envidia a Brasil o Italia por tener tantas “novias” con las que jugar.

A continuación expongo los pros y los contras que creo que tienen estos partidos y cada uno que se arrime al lado que más le guste. continua leyendo…

Roberto Carlos da Silva nació en el municipio de Garça, São Paulo, Brasil el 10 de abril de 1973. Roberto Carlos desde muy joven comenzó a destacar en su natal Brasil llamando la atención a los equipos profesionales en equipos de divisiones inferiores, su primer equipo profesional fue el União São João Esporte Clube donde comenzó a destacar con un buen promedio goleador y fue el Atlético Mineiro quien se lo llevó para con ellos debutar en primera división. Con los albinegros tan solo estuvo durante un año, suficiente para dar el salto en 1993 al Palmeiras donde comenzó a brillar de verdad, haciendo que todo Europa se fijara en él durante el tiempo que estuvo con el equipo, tiempo suficiente para ganar 2 Serie A de Brasil (1993 y 1994), en 1995 luego de tanta especulación por fin se dio su salto al viejo continente, siendo mas específicos a Italia para jugar con el Internazionale por cerca de 3.5 millones de euros. Con los nerazzurri tan solo estuvo durante una temporada luego de que el técnico en ese entonces, Roy Hodgson, lo descartara para la siguiente campaña pidiéndole su venta a Moratti considerándolo un jugador muy loco y ofensivo para Italia, así que después de jugar en 34 partidos y marcar 7 goles con el Internazionale fue vendido al Real Madrid en el verano de 1996 por aproximadamente 6 millones de euros, uno de los errores mas grandes de la historia. continua leyendo…

Resultaría sencillo tirar de memoria -o Wikipedia-, repasar el majestuoso currículum de Ronaldo, celebrar la grandiosidad de su carrera y concluir su trascendencia como leyenda del fútbol.

Lejos de eso, quisiera destacar la figura de Ronaldo como pionero. Más allá de ser el primer gran ídolo para la mayoría de chicos de mi generación (la del ’86 y alrededores) ha sido la primera gran figura mediática mundial del fútbol moderno, del fútbol de masas, globalizado y cobijado por Internet y las nuevas tecnologías.

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Este jugador del cual les vengo a hablar hoy definitivamente no se trata de una simple leyenda, eso en realidad seria degradarlo, se trata de un fenómeno, un fuera de serie, uno de los mejores jugadores de toda la historia, en este momento atraviesa un momento muy difícil, acostumbrado a estar en lo mas alto hoy apenas es una milésima parte de lo que fue, acostumbrado a ser recibido y despedido por el publico entre aplausos y cánticos mientras que hoy es abucheado e insultado, este es Ronaldo. continua leyendo…

Estos días una de las noticias mas sonadas en el fútbol sucedió en Brasil como poco a poco se ha hecho costumbre luego de los nombres que han llegado y precisamente un hombre que acaba de llegar es sin duda una leyenda en vida de este hermoso deporte, no es otro que Rivaldo quien fue anunciado por el Sâo Paulo como su nuevo fichaje, siendo cedido por el Mogi Mirim, club donde es presidente.

Vitor Borba Ferreira Gómez nació el 19 de abril de 1972 en Recife, Brasil. Empezó su carrera en el Mogi Mirim brasileño, donde destacó muy rápido, razón por la cual se lo llevaría el Corinthians para debutarlo en primera. Con el “timão” lució desde su primera campaña de dos que duró en el club, marcando 17 goles en 41 partidos para en el 1994 llegar al Palmeiras, donde permaneció por tres temporadas, consiguiendo tres títulos (una Serie A brasileña y dos campeonatos paulistas) para que en la temporada 1996-97 diera el gran salto a Europa con el Deportivo la Coruña. Con el Deportivo en su primera y única temporada consiguió quedar en cuarto lugar en la lucha por el pichichi con 21 goles en 41 partidos, una cifra mas que buena para ser su primera temporada en el continente europeo, por lo que el Barcelona lo ficharía por 4000 pesetas (aproximadamente 24 millones de euros).

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‘La canarinha’. Para muchos la principal candidata al título del Campeonato. Tiene un nombre estelar en sus filas que es el líder de la Selección, una de las perlas futbolísticas más cotizadas del planeta, Neymar. El entrenador, Ney Franco, apuesta por un fútbol que sea mágico, tiene jugadores para hacerlo, aunque no puedan participar debido a la edad futbolístas como Alexandre Pato y Paulo Henrique ‘Ganso’.

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Este artículo me animé a hacerlo analizando la pobre actuación de la selección brasileña en el reciente Mundial de Suráfrica en el que fue derrotada por Holanda en cuartos de final, yo creía en la canarinha porque pese a las críticas recibidas, parecía un equipo sólido y competitivo.

Mis primeros recuerdos de la selección brasileña se remontan al Mundial de USA 94 cuando después de no partir como primeros favoritos para el título, allí estaban, entre otros, la última Argentina de Maradona y la, por entonces campeona del mundo Alemania, se alzó con el título en los penaltys ante Italia. A esa selección se le culpó de defensiva y poco vistosa, pero al alzarse con el título las críticas se fueron apagando. A pesar del trivote con el que salía al campo Parreira, de centro del campo para adelante de vez en cuando se veían destellos de gente como Zinho, Bebeto, Romario o Jorginho. Por entonces, me llamó la atención la actitud de un tipo bajito, moreno y de aspecto no muy deportivo al que llamaban Romario que llegó a decir que si no salía de marcha no rendía en el campo, tenía parte de fanfarronería estas declaraciones pero lo cierto es que el brasileño fue un delantero referente en el último Dream Team, no sólo se dedicaba a meter goles con una facilidad pasmosa, sino que además alimentaba la imaginación de los chavales con regates como la cola de vaca.

Eso me dió que pensar, los brasileños parecían hechos de otra pasta, tenían la capacidad de jugar maravillosamente bien al fútbol y a la vez disfrutar de la vida a tope, la siguiente generación de futbolistas no hizo sino confirmar esto, Ronaldo, Roberto Carlos, incluso en ocasiones Denilson, parecían jugadores de otro planeta, aunaban las características que creo que hacían del futbolista brasileño el mejor del mundo, un físico natural exhuberante, perfecto para la práctica de este deporte, a poco que se cuidaran eran unos atletas magníficos, capacidad técnica por encima de lo normal con lo que se podían permitir jugar con otra velocidad, hacer fácil lo difícil, inventar y por último, una especie de gen competitivo que hacía que rindieran sobre manera en casi todos los partidos, eso sí, con una sonrisa en la boca que los hacía, normalmente, simpáticos a los ojos de la hinchada propia y rival.

Al final de esta generación ya se empezaron a vislumbrar signos de fatiga evidentes, Denilson (perdido entre la bicicleta y la ruleta ) acabó decepcionando y Ronaldo, por las lesiones y la buena vida, engordó sobremanera, con todo, quedaba parte de esta magia brasileña que hacía que Ronaldo con 10 Kg de más fuera un delantero formidable, máximo goleador de la liga española, eso casi nadie se lo podría haber permitido en sus condiciones pero era tal el talento que tenía que lo más difícil del fútbol, anotar goles, parecía un oficio sencillo.

Llegamos a la penúltima generación, la de Ronaldinho, Kaká y Adriano Leite, Kaká es un caso aparte debido a que por sus creencias religiosas no es muy dado a la juerga, Ronaldinho y Adriano han sentado un precedente muy negativo para el fútbol brasileño, no han sabido estar muchos años al más alto nivel, parecían con la capacidad de deslumbrar al mundo durante mucho tiempo y ser referencias en el panorama futbolístico pero no ha sido así, han pasado de llenar estadios por sí sólos a ser noticia en los periódicos por motivos extrafutbolísticos, verles en una discoteca, jugando en un casino, en el carnaval de Río o en un yate de fiesta, son constantes en los últimos tiempos, esto sin contar con problemas mas serios como el alcoholismo o la depresión.

Dos jugadores parece que van a capitanear a la canarinha los próximos años, Robinho y Pato, el primero ya ha tenido varios escándalos en su vida privada y ha tenido que salir por la puerta de atrás de dos clubes europeos sin terminar de triunfar aunque parecía que tenía todas las condiciones para ello. Detrás de estos muy poquito, sobre todo de centro del campo para adelante, parece que la cantera brasileña se está agotando, ya no son los mejores físicamente, ni técnicamente y el gen ganador que poseían parece haber desaparecido. No pinta excesivamente bien el futuro futbolístico del país que más veces ha sido campeón del mundo aunque aún queda la esperanza de que consigan recuperar a alguno de los jugadores que están a la deriva y que sea posible que con un par de caras nuevas puedan volver a ilusionar a un país que va a ser sede del próximo campeonato mundial.

Holanda elimina a Brasil

Noticia bomba: Cae en 1/4 de final, la gran favorita del Mundial, junto a España. Cae Brasil.

Parece mentira lo que puede cambiar un partido de fútbol; un partido bien controlado por Brasil, de repente se convierte en una pesadilla, Holanda se crece, y termina llevándose la eliminatoria. Esto sólo puede pasar en el fútbol, y sobre todo en un Mundial.

El partido comenzó, como se preveía, con Brasil muy bien plantada atrás, sin conceder nada a Holanda, y cuando la pelota pasaba a la zona de 3/4, entraban en contacto Robinho, Alves, y Kaká, y la jugaba se aceleraba de forma espontánea. Aunque bien es cierto que el gol Carioca, no fue fruto de esa aceleración, sino de un error garrafal de Heitinga, que acompañó una bajada de Luis Fabiano al medio campo, y dejó espacio a su espalda, que aprovechó fabulosamente Robinho, tras un pase en profundidad de Felipe Melo. El partido se ponía muy cuesta arriba para Holanda, tan sólo en el minuto 10.

El resto de la primera parte fue un monólogo Brasileño, sin un gran caudal ofensivo, salvo como dije alguna asociación de los hombres de calidad, o algna cabalgada de Kaka, al que por cierto he visto a un buen nivel desde hace demasiado tiempo, pero monólogo al fin y al cabo, porque Holanda era incapaz de hacer absolutamente nada; primero porque Sneijder tenía que bajar demasiado a pedir la pelota, y por lo tanto no estaba en la zona de enganche para apoyar a Van Persie y a Kuyt, y segundo porque Robben fue secado por Bastos, aunque eso sí, yendo muy al límite del reglamento, haciendole un partido muy incómodo al jugador del Bayern de Munich.

Hasta entonces, como dije, un partido muy controlado, y sin sobre saltos por parte de Brasil. Hasta el minuto 53, donde Bastos se jugó la segunda tarjeta amarilla, al realizar una entrada dura a Robben, que finalmente se saldó con un libre directo desde el costado derecho del ataque Holandés. Y en la ejecución de esa falta, Julio César se estorbó con Felipe Melo, y éste peinó para atrás, y la pelota se coló en la portería. A mi modo de ver, cantada monumental del mejor portero del mundo, porque si no sale, Felipe Melo, saca el balón sin problemas, y si sale, la pelota tiene que ser suya sí o sí, y más cuando ya la tenía prácticamente cogida. Error grave, que propició un cambio en el transcurso del partido.

Un cambio que como comentábamos anteriormente, iba a suponer un golpe moral a Brasil, y un crecimiento exponencial de las posibilidades de Holanda en la eliminatoria. De repente Sneijder empezó a asociarse mejor con Van Bommel, Kuyt, Van Persie y Robben, y éste último empezó a causar estragos en cada embestida por banda derecha (Bastos fue sustituido por Gilberto, ante la incapacidad de detenerle ya con una amarilla en su haber), y en general todo el conjunto empezó a presionar la salida del balón Brasileña, y a aumentar su intensidad defensiva, haciendo que las asociaciones de Kaka con sus compañeros fuesen más complicadas. Además, por su fuera poco, producto de este desconcierto Brasileño, Felipe Melo perdió toda la cordura durante 3 segundos, los que necesitó para pisotear hasta en 4 ocasiones a Robben, en una clara agresión.

En este transcurso del partido, Holanda tuvo dos ocasiones clarísimas para cerrar la eliminatoria a su favor, pero no materializó y a punto estuvo Brasil de empatar con una jugada personal de Kaka, y otra de Alves. No obstante, la victoria fue justa en mi opinión, y Brasil se queda en en andén de los cuartos de final, ese andén que bien conocemos los Españoles, y dnnde esperemos que mañana no nos detengamos, y sigamos hasta la próxima estación.

No me puedo despedir, sin recordar lo grande que es este deporte, absolutamente inverosímil en ocasiones, y ciertamente espectacular, en muchas otras.

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