Cesc Fábregas, todavía jugador del Arsenal, va camino de ser el protagonista del mayor culebrón del verano. Su fichaje por el Barça está en el horno, pendiente de que los clubes lleguen a un acuerdo ya que, según parece, el propósito del jugador es volver al club que de sus amores.
Ahora bien, ¿es Cesc prioritario para el Barça actual? ¿Qué efecto puede tener en el funcionamiento del equipo? ¿Cuál será su rol dentro de la plantilla? La verdad es que son demasiadas interrogantes con difícil respuesta desde fuera.
Todo presidente de club recién llegado quiere ilusionar en su primer año. Rossell, en este sentido, lo tiene complicado ya que parte con una base susceptible de mejora. Con el fichaje de Adriano mejora el flanco izquierdo pero no cubre la cuota mediática y Villa no es suyo sino de Laporta. Por lo tanto, con la plantilla compensada y llena de talento, el foco se sitúa sobre Cesc, uno de los pocos jugadores del panorama internacional que puede incrementar el nivel del equipo, encajar en la filosofía y, sobre todo, refrescar la ilusión de la afición con un movimiento reconocible en el nuevo presidente.
Si hablamos puramente de fútbol, el fichaje de Cesc ofrece luces pero no menos sombras. Su nivel es incuestionable, habiendo alcanzado el estrellato en la seguramente mejor liga del mundo, la Premier inglesa. Asimismo, sus cualidades encajan completamente en el modelo Barça (basado en la posesión, líneas juntas y adelantadas, presión sobre el balón tras pérdida, asociación en mediocampo con amplia movilidad en los últimos 20 metros). Además, en el Arsenal no ha saciado el hambre de títulos con lo que se renueva la ambición del colectivo.
En contraste, las dudas sobre la complementariedad con Xavi, alma del actual equipo. Seguramente puedan jugar juntos y hacerlo bien pero es una realidad que Cesc se ha convertido en un líder y su mejor fútbol lo ofrece ejerciendo como tal. La suplencia de Fábregas en la Selección alimenta esta sospecha. Por otro lado, se puede pensar que es el comienzo del proceso de reemplazamiento de Xavi. Este relevo, sin embargo, no tiene los pasos claramente marcados y va a necesitar de un gran Guardiola para llevarse a cabo con naturalidad.
Se comenta en la prensa que Guardiola puede estar pensando incluso en pasar a la defensa de 3 en el caso de que llegara Fábregas. Yo no lo veo muy claro. Creo que Alves y Adriano ofrecen una fiabilidad en banda a la que es difícil renunciar. Además, la mezcla Iniesta-Xavi-Cesc sería difícil de definir ya que todos ocupan la misma parcela de campo, aparecen entre líneas y gustan de tocar mucho el balón. Si encima completamos con Messi, cuya evolución reciente tiende más hacia la mediapunta que hacia el extremo, se plantea un exceso de ocupación. En este contexto, encauzar los canales de posesión, automatizar los movimientos de los de arriba o dar fluidez al balón en mediocampo se postulan como problemas fundamentales.
Yo entiendo a Rossell y al propio barcelonismo pero no por ello el fichaje de Cesc este verano deja de generarme dudas. No creo que el Barça pague 40-50 millones por un suplente, con lo que el talento de Guardiola tendría un nuevo reto. La situación de Ibrahimovic también es confusa y no ayuda a una incorporación de este impacto. Personalmente, creo que el Barcelona se precipita con Cesc y que su futuro rol en el equipo pasa por reemplazar a Xavi, jugador actualmente en plenitud. En cualquier caso, si termina viniendo, deseo que funcione porque me parece un mediocampista total y una buena noticia para la Liga BBVA. Veremos qué pasa finalmente.