Diego Carlos, el central más sobrevalorado del fútbol europeo

Diego Carlos, el central más sobrevalorado del fútbol europeo
Fuente: Fichajes.net
OPINIÓN / Al brasileño del Sevilla FC se le coloca en el olimpo de los zagueros, pero su rendimiento dista mucho de esa concepción

El Sevilla Fútbol Club realizó varios grandes fichajes el pasado verano de la mano de su director deportivo, un Monchi que pocas veces erra. La llegada de jugadores como Lucas Ocampos o Jules Koundé dieron un salto terrible al equipo en lo relativo a la calidad y al nivel, pero se cometió el error de pensar que Diego Carlos se encontraba en el mismo escalón que los demás, y la verdad es que no.

Diego Carlos ha contado desde su llegada a Sevilla con muy buena prensa. Su espectacular físico, al nivel de muy pocos en el continente europeo, y su contundencia en la mayoría de acciones, le ha brindado algunas buenas actuaciones con la camiseta sevillista, pero han sido las que menos.

La verdad duele, y en el caso de la etapa de Diego Carlos en el Sevilla FC que ya va para los dos años es que el rendimiento del zaguero brasileño está siendo más negativo que positivo, dejando sobre el terreno de juego acciones que han costado muchos puntos, victorias y títulos al cuadro andaluz. La de anoche en los últimos instantes frente al FC Barcelona que cuesta la eliminación es sólo una más, y eso que Sánchez Martínez decidió no señalar un penalti por agresión que también cometió en la prórroga el zaguero brasileño.

La inteligencia supera al físico

Un físico excepcional ayuda a rendir mejor, pero en la élite del fútbol europeo, la inteligencia siempre supera al físico. No cometer un penalti por semana, no saltar a un amago del rival, no comerse un desmarque a tu espalda importa mucho más que lucir un abdomen fornido y un pectoral muy desarrollado.

Diego Carlos es un buen defensor para equipos de segundo nivel, pero nada más. Y algunos hablaban hace pocos meses de una venta por 80 millones de euros. Queda muy pero que muy lejos para lo que se ve sobre el terreno de juego. Había que decirlo y se dijo.

Fuente: fichajes.net